

El Niño pone a Santa Fe en guardia: prevén una crecida del Paraná y lluvias frecuentes
Matías C. E. Torres

“Es para ir siguiendo”, respondió Juan Borús cuando le preguntaron si la situación debía generar preocupación. En la entrevista emitida este viernes 9 de octubre por RADIO EME, el especialista explicó que la crecida del Paraná se encuentra en una etapa inicial y que se espera un ascenso gradual. Desde los 3,45 metros registrados esa mañana en el puerto de Santa Fe, proyectó una altura cercana a los 4,50 metros hacia fines de octubre y de entre 4,50 y 4,80 metros al comenzar noviembre. La evolución dependerá de la continuidad de las lluvias, que podrían acercar el río al nivel de alerta de 5,30 metros.
El foco del seguimiento está en las precipitaciones persistentes sobre la mitad norte de la Cuenca del Plata, especialmente en sectores del río Paraguay, el Alto Paraná en Brasil y Misiones, “no es un solo evento, es un tren de eventos”, explicó Borús. A ese aporte se suman los sucesivos pulsos de crecida del Iguazú, cuyo caudal en Cataratas ubicó en unos 8.000 metros cúbicos por segundo, cuatro veces el valor habitual. Con los suelos saturados, graficó, “cualquier lluvia que cae es como si cayera sobre un vidrio”: el agua escurre hacia los afluentes y termina alimentando los grandes ríos.
Para Santa Fe, Borús señaló que la perspectiva climática analizada por el Servicio Meteorológico Nacional prevé precipitaciones superiores a las normales durante el trimestre octubre-diciembre, “quizás no muy por encima de lo normal, pero lluvias frecuentes”, precisó. Ese escenario obliga a observar tanto la posible recarga del sistema lagunar Setúbal a través del arroyo Leyes como el comportamiento del Salado inferior. Sobre este último, aclaró que una crecida importante dependería de las lluvias en su cuenca baja y los Bajos Submeridionales, y que un episodio de esa magnitud no se encontraba previsto en el corto plazo.
La información anticipada resulta especialmente importante para las familias que viven en sectores bajos y para los productores con hacienda en las islas. Borús recordó que el traslado de animales “requiere de una logística muy larga y muy complicada” y que no todos los ganaderos pueden asumir el mismo riesgo. También advirtió que los años de sequía y bajante llevaron a algunas personas a ocupar lugares más cercanos al río y vulnerables ante una creciente. Por eso, insistió en comunicar las perspectivas con la mayor anticipación y precisión posible.
El especialista pidió a los municipios mantener el seguimiento de los pronósticos y las alertas tempranas del Servicio Meteorológico Nacional, además de sus actualizaciones inmediatas cuando se aproximan tormentas. El objetivo, sostuvo, es estar preparados para que una emergencia por lluvias intensas “no se transforme en un desastre”. Aunque valoró la preparación de Santa Fe capital, remarcó que el monitoreo es diario y cerró con una recomendación para toda la población: “A la hora de tomar decisiones, se guíe por la información oficial”.




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