
Es de Las Parejas y el ataque norteamericano lo sorprendió en Venezuela

El ataque lo agarró en pleno centro de Caracas, a apenas seis o siete cuadras del Palacio de Miraflores. “Fue una noche de terror”, relató Julio Gaillard, todavía conmocionado. Según contó, estaba en una plaza del barrio El Paraíso cuando, cerca de las dos de la madrugada, escuchó el ruido de un avión militar y luego las primeras explosiones. “Se cortó la luz, empezó el caos y temblaba el piso. Nadie entendía qué estaba pasando”, recordó.
Gaillard detalló que las detonaciones se extendieron durante unos veinte minutos. “Vimos el resplandor del fuego detrás de los edificios”, describió. El parejense estaba a metros de una comandancia de la Guardia Nacional, por lo que la zona se llenó rápidamente de movimiento militar. “Yo te lo cuento y todavía me tiemblan las piernas”, confesó al aire.
En medio del miedo, decidió ayudar. “Una familia me pidió por favor que los lleve hasta la autopista para ir a ver a una hermana. Yo estaba temblando, pero arranqué el camioncito”, contó. En plena oscuridad, con calles cortadas y sin comunicaciones, logró salir de la ciudad y terminó refugiándose primero en Los Teques y luego en Maracay. En el camino, siguió levantando gente que intentaba escapar de la capital. “Habré llevado diez o doce personas, la gente buscaba salir como sea”, relató.
Ya más tranquilo, Gaillard describió el clima posterior al ataque en Venezuela: “El sábado fue tristísimo, colas enormes para comprar comida por miedo al desabastecimiento”. Sin embargo, destacó la solidaridad del pueblo venezolano y aseguró que, antes del bombardeo, se había encontrado con un país más tranquilo de lo que imaginaba. “Nunca me pasó nada, ni corrupción ni violencia. La vida social acá es impresionante. Lo que pasó fue una conmoción total, algo que nadie puede creer”, cerró.


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