
La pelota se manchó, y perdimos todos
Matías C. E. Torres
En las horas posteriores a conocerse el estado irreversible del efectivo policial desde Sportivo Atlético Club de Las Parejas, su presidente, el doctor Nicolás Scarpeccio, se mostró profundamente afectado por lo ocurrido, “esto fue un acto de salvajismo tremendo y no hay palabras”, expresó en declaraciones al diario La Capital. El dirigente sostuvo además que no encontraba explicación para los hechos registrados una vez finalizado el partido, “no había pasado nada grave en el encuentro, no hubo invasión al campo de juego ni situaciones que hicieran prever un desenlace así”, remarcó.
En tanto el Club Atlético Carcarañá difundió un breve comunicado oficial en el que expresó su postura frente a lo sucedido, “El Club Atlético Carcarañá repudia enérgicamente los hechos de violencia ocurridos luego de la final de fútbol disputada esta tarde en nuestro Complejo Deportivo”, señaló la institución en una publicación difundida a través de sus canales oficiales.

La tragedia reabrió un debate que excede a los clubes involucrados y alcanza a toda la sociedad. Durante las últimas horas, distintas voces vinculadas a la seguridad y al deporte coincidieron en la necesidad de profundizar el trabajo conjunto para erradicar la violencia de los espectáculos deportivos. La agresión a Damián López deja una herida profunda y obliga a una reflexión que va mucho más allá de un resultado deportivo: ningún partido, ninguna rivalidad y ningún campeonato justifican una vida destruida por la violencia.


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