

Etanol, el combustible del futuro podría salir del campo argentino

La propuesta enviada al Congreso contempla aumentar el porcentaje obligatorio de bioetanol en las naftas —del 12% actual al 15%— y abrir la puerta a mezclas aún más altas según criterios técnicos y económicos. Pero el dato más fuerte es otro: por primera vez se plantea formalmente autorizar autos con tecnología “flex fuel”, preparados para utilizar distintas combinaciones de nafta y biocombustibles, incluyendo etanol puro. El modelo toma como referencia directa a Brasil, donde prácticamente todos los autos nuevos funcionan bajo este sistema.
El Gobierno argumenta que el objetivo es reducir la dependencia del petróleo, amortiguar el impacto de las subas internacionales de combustibles y potenciar economías regionales vinculadas a la producción de biocombustibles. En Santa Fe, por ejemplo, se concentra buena parte de la capacidad instalada de biodiésel, mientras Córdoba lidera la producción de bioetanol a base de maíz. Además, la iniciativa permitiría generar mayor agregado de valor local sobre materias primas agropecuarias.
Sin embargo, el proyecto también abre interrogantes. Especialistas advierten que mezclas más altas de bioetanol podrían afectar a vehículos antiguos no preparados para ese combustible, especialmente en componentes de goma y sistemas de alimentación. Además, aunque el etanol podría ayudar a contener el precio por litro de la nafta, algunos técnicos señalan que el consumo también podría aumentar. Mientras tanto, el debate ya empezó y promete convertirse en uno de los temas energéticos y productivos más importantes del año.



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