
De Las Rosas al Festival de Jesús María: una tropilla que cumplió el sueño grande

Llegar al Festival de Jesús María no fue un golpe de suerte, sino el resultado de años de trabajo y pasión. Juan Paizal contó que la clasificación se dio en julio, en la localidad cordobesa de Iriazábal, y que solo 40 tropillas de todo el país logran acceder al festival. “Ya estar ahí era un premio enorme, superó todas nuestras expectativas”, resumió, destacando lo que significó representar a Las Rosas en los 60 años del evento más grande del tradicionalismo argentino.
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La experiencia se vivió a pleno desde el ingreso a la Rural de Jesús María y durante las distintas noches de participación, incluso con jornadas afectadas por la lluvia. Paizal remarcó el trabajo de “Pablito”, encargado de mover la tropilla cada noche, y describió la emoción de verlos ingresar por el túnel del festival. El esfuerzo tuvo su recompensa: la tropilla logró clasificar a instancias semifinales, quedando entre las mejores 14 o 15 de las 40 seleccionadas. “El sueño se iba haciendo cada vez más grande”, expresó.
Detrás del logro hay una historia de amistad, sacrificio y aprendizaje. La tropilla se formó de a poco, a partir de una oportunidad de compra y del trabajo conjunto dentro de la agrupación Sentimiento Gaucho. Hoy los caballos se encuentran en una estancia de la zona, donde se entrenan a diario. Paizal destacó que incorporaron una tropilla ya experimentada, con premios previos en Jesús María, lo que les permitió aprender “todos los días” de animales que conocen el ruedo. “Ver a Pablo montando uno de nuestros caballos adentro del festival fue una emoción inmensa, algo que no se olvida nunca”, cerró.


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