

Las Rosas, el día después: Hablamos con Diego Balán
Jessica M. Imaz

Las Rosas amaneció con 14 grados, el cielo todavía cubierto y una imagen muy distinta a la del jueves, aunque las huellas del temporal siguen presentes. En las veredas se acumulan montículos de ramas, numerosos vehículos quedaron abollados o con sus vidrios rotos y las cuadrillas municipales trabajan para despejar los sectores afectados. El suministro eléctrico comenzó a restablecerse desde las 16 de ayer y ya alcanza a un gran porcentaje de la ciudad, aunque todavía quedan zonas sin servicio y reparaciones domiciliarias que demandarán más tiempo.
Desde el cuartel de Bomberos Voluntarios, su jefe, Diego Balán, confirmó que durante las últimas horas no recibieron nuevos pedidos de asistencia. Entre el comienzo de la tormenta y las 22.30 atendieron alrededor de 35 domicilios con voladuras de techos: en algunos casos fueron daños parciales y, en otros, “directamente el techo había desaparecido”. También aclaró que Bomberos no tiene registradas personas evacuadas y que la institución permanece en apresto ante cualquier necesidad que pueda surgir.
El operativo llegó a tener cinco dotaciones trabajando simultáneamente en las calles, con el apoyo de bomberos de Montes de Oca, Los Cardos, El Trébol y Las Parejas. Las tareas se concentraron en cubrir viviendas, retirar estructuras que representaban un peligro y cortar árboles de gran porte, incluso uno que había quedado apoyado sobre un aula. A la respuesta se sumaron Protección Civil de la Provincia, la Policía, el hospital y todas las áreas municipales: “No nos quedó ningún llamado sin haber ido o sin haberle dado una respuesta”, destacó Balán.
La ciudad ahora enfrenta una jornada intensa de limpieza y reconstrucción. Las escuelas y los clubes suspendieron sus actividades, mientras que los festejos patronales de Santa Rosa de Lima y la celebración por los 59 años de Las Rosas como ciudad, previstos para este domingo, quedaron cancelados. Después de más de cuatro décadas de servicio, Balán resumió la dimensión de lo ocurrido: “Hemos tenido tormentas, vientos, árboles caídos y alguna voladura de techo, pero lo que vivimos ayer no lo tengo registrado en mi memoria”.




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